
Ahora, quizás porque Cáceres siempre me pareció algo triste...algo solitario. Te echo de menos.
Quizás porque - habrá que aceptarlo- tú has sido y serás gran parte de lo que este lugar significa para mí...
Es extraño darse cuenta de que nunca podré escuchar esas canciones sin volver la vista atrás. Más extraño aún es saber, ahora sí, ahora es seguro, que esto no tiene salida. Que ni todos los intentos del mundo podrán guiarnos a buen puerto porque, para nosotros, sólo queda navegar separados o naufragar.
Por tí guardaré siempre en mí un lugar para rememorar todas esas pequeñas cosas, todos los pequeños y sutiles primeros pasos.
Por mí recordaré tus brazos cuando el hielo de las noches de esta ciudad consiga superar mi asfixia y me haga estremecerme, me recuerde que soy débil.
Y por nosotros procuraré no dejarte verlo porque, al fin y al cabo, de nada serviría.
Será que son casi las dos de la mañana; será que este piso está casi tan vacío como mis deseos. Será que te quiero, pero no como tú ansiabas; será que me quieres pero no como yo necesito.
Esos encuentros que no volverán y esas frases abandonadas en suspiros cuando la calle despertaba y tú y yo procurábamos ceder al sueño.
Estas calles me ahogan ahora que ni siquiera se me permite ser única acusada y culpable del fin de este fracaso.
Pero todo está bien, a pesar de todo. Eso es lo más extraño. Lo que no está por ser no será y ni tú ni yo deberemos fingir que exista razón alguna para retar al destino.
Volveremos a ser de nadie. Crearemos nuevas ilusiones. Somos jóvenes y, ¡qué diablos!, quizás incluso seamos felices algún día. Seremos como debemos ser. Lo más extraño es sentir que, ahora, todo está bien.
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